Sunday, January 15, 2017

Mondar


De qué forma me hice consciente de que quería aparentar. Y no digo aparentar solamente. Quería -más bien-: ocultar.
Se da en esta circunstancia: Quería (¡quería, quería, quería, quería…! La mar de las quejas) mondar mis dientes. Y al decir ‘mondar’, ya estoy haciéndome el algo, el algo que no sé bien quién es, pero que sé cómo actúa.
Decía: Quería mondar mis dientes, quería escarbar los intersticios de mis dientes porque cuando se come corderito asado algunos trocitos quedan desmenuzados en briznas y bolitas de grasa, nervios y fibras que quedan atrapadas en encías y paredes laterales de dientes.
Decir “mondar”, en lugar de “escarbar”, habla de quién quería ser. El que creía que los demás prefieren que todos sean. El “mainstream” social califica mejor al tipo que dice “mondar” y no, al que profiere: “escarbar”.
Pero tenía otra inconveniente en esta mente de caracol. Escuchad mi lastimera frase: “Es que, si hablo vulgar, me voy al extremo”. (¡Is qui si hibli vilguir mi viy il ixtrimi!). Hablo como mi madre peruana; hablo como mi padre de Traslasierra, que fueron campesinos semi-analfabetos y hablaban sólo lo esencial y llenos de prejuicios de patrones prejuiciosos.

No sé. Debería decir así: “Quería sacarme la carne de los dientes, que me estaba molestando, quería agarrar esa carne atrapada entre dos molares con la punta de dos dedos, y sacarla y hacerla bolita, y tirarla por ahí”.

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