Monday, December 29, 2014

Kilómetro K



Mis hijos están haciendo el largo viaje de más de tres mil kilómetros que separa a Tinogasta de Caleta Olivia.
El colectivo debe recorrer calurosas rutas de Catamarca, La Rioja, (en estos momentos me envían un whatsapp avisando que el ómnibus de Andesmar está asomando su hocico por Chilecito), después el vehículo debe llegar a la bulliciosa terminal de ómnibus de Córdoba (será mañana a las 09:00 horas), luego habrá que hacer el trasbordo de máquina, subir y continuar por las rutas aromáticas de esa misma Provincia mediterránea, surcar hacia La Pampa, ya con las banquinas de pastos amarillentos, para llegar a Río Negro, allí bajar a una estación de servicios, muy cerca del extraño río homónimo para tomar algo o refrescarse. Y con esto ya pasarán más de 24 horas en el colectivo.
Y desde Río Negro aún quedarán cerca de 15 a 20 horas más para cruzar el desierto de Chubut, con sus distanciadas ciudades con nombres galeses: Trelew, Rawson… hasta llegar a Comodoro Rivadavia, que es lo mismo que decir: la capital de la cuenca petrolera en la que yo vivo. Y así, pasar al desierto de suelo un poco más endurecido de Santa Cruz, unos 70 kilómetros de bella “ruta azul” costeando el mar de un azul de escala intensa –de turquesa a violáceo-, hasta Caleta Olivia.
Mis hijos habitan una provincia alejadísima de estas tierras.
Incluso, los catamarqueños que viven en Caleta están cada vez menos enterados de lo que sucede políticamente en Catamarca. En el caso mío, he decidido, desde que me exilié de aquella provincia kakán (porque su estructura económica me dejó malherido, rencoroso), ponerme anteojeras y seguir adelante, y leer poco y nada sobre la misma, y sabiendo que están los mismos viejos carcamanes conservadores dominando allá: los Castillo, los Saadi, los Rosales, los Brizuela de Moral, y otros apellidos viejos y nuevos, pero la gran mayoría de raíz europea, de mirar al pueblo kakán con la misma condescendencia de siglos.
Lamentablemente, el actual partido gobernante, un Frente para la Victoria a la catamarqueña, tiene muy poco de la pujanza del nacional. Qué me quejo: en Santa Cruz tampoco se dejan brillar muchas luces en ese partido, porque todo lo dictamina la jefa.
Sin embargo, más allá de las diferencias, hay algo que atraviesa a todo el país: y son los beneficios. Las tan vituperados asignaciones universales por Hijo, las jubilaciones extendidas a todos, han hecho que las situaciones de las familias numerosas hayan mejorado ostensiblemente.
El kirchnerismo no logró en Catamarca sacar a los fascinerosos conservadores de siempre, no ha hecho mucho por cambiar eso. Quizás no pudo. No pudo infiltrar ideas nuevas. Lo lamento.
Y, sin embargo, el kirchnerismo (como el alfonsinismo en sus primeros dos o tres años) fue una fuerza importante ideológicamente, que seguramente repercutirá en los próximos años.
Encima, en la carnadura de la política actual, sólo hay un candidato capaz de “recoger el acuerdo de casi todos los gobernadores e intendentes más importantes del país, así como del sindicalismo”: Daniel Scioli, el ex menemista.
Scioli no es santo de mi fe. Falta una segunda etapa de kirchnerismo que avance sobre lo pendiente en la reforma de las estructuras inequitativas del país. Y no creo que Scioli sea capaz de hacerlo. Randazzo, quizás. Pero un mercader de las encuestas como Zuleta Puceiro dice que “en una eventual PASO, Scioli duplica a Randazzo”.
Y surge que los K “no ideológicos”, los K “por conveniencia”, no tendrán ningún problema en apoyar a Scioli; pero los otros K, quienes creen en un proyecto igualitario, dirigido hacia el Otro, el Otro de abajo, ese sector se pregunta y duda en apoyar a Scioli.
Sabemos que se derechiza la clase media mientras mejora su situación. Hoy critican que se les pague a los presos y a los travestis, y que los ladrones la pasan mejor. No es una preocupación mía. Es un guiòn de los grandes medios mentirosillos.
Sí es una preocupación la presencia de tanto “K” por conveniencia que se hicieron multimillonarios, como el caso de Cristòbal López o Lázaro Báez; y también que en otros K por conveniencia, haya falta de compromiso con un modelo igualitario. Sólo les importa el bolsillo. 

Insultar al viento

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