Monday, February 03, 2014

Ciudad sedienta

Caleta Olivia ha terminado el año 2013 exhausta, y sigue en este 2014 literalmente sedienta, puesto que la deuda pendiente ha sido y será, por varios años, el agua potable. Ciudad de 65 mil habitantes, y que sigue recibiendo a personas de otras provincias de la Argentina o de otros países.
No debería culparse a esas familias desesperadas, a esos desocupados que no tienen otro destino mejor. Debería preguntarse uno por qué en aquellas provincias de donde vienen, en aquellos países, hay una situación que los hace exiliar, echar, el éxodo. Debería ser Caleta Olivia un lugar abierto en medio del desierto, si es que tuviésemos un mejor sistema que permita compartir la riqueza.
Para aquellos que tienen la idea simplista de cerrar las fronteras como si se tratase de otro país, de una isla, están fantaseando con el Medioevo, lejos de este mundo super-abierto e hiper-comunicado.
Alguien dijo que si realmente Caleta Olivia pudiese aprovechar la riqueza (pesquera y petrolera) esto sería como Dubai.
Exagerada comparación. Igual tampoco es muy agradable esa comparación. Que Caleta sea como Caleta, en Argentina, pero que sea en una Argentina de distribución de la riqueza, que haya menos diferencia entre el que más gana y el que menos, que haya preocupación por la educación y la salud.
En un acto político, un amigo locutor dijo hace seis años: “Y ahora por la distribución de la riqueza”. Lo recuerdo. Estaba en una esquina. Era la concejal X que fundaba su sede. Plena campaña política, antes de 2007.
Mala noticia. Ya pasaron siete años. La distribución no se consiguió. Lo digo como una verdad contundente, de esas que caen como una cachetada. El kirchnerismo no logró la distribución de la riqueza tan ansiada. Quizás haya que esperar otro gobierno, pero si es uno de centro-derecha, como puede ser un Massa, un Scioli, un De La Sota, o cualquiera de ellos, creo que nos esperan décadas de espera, amigos, albañil que está construyendo su casa con el sueldo que gana reparando la de otro, vendedora de facturas frente al Gorosito, desocupada correntina que viene a probar suerte sin tener estudios secundarios completos, estudiante terciario a punto de recibirse en el IPES de padre jubilado y madre ama de casa; petrolero que recién ingresó como cuarto boca de pozo y que busca permanencia.
Pero tú, que tienes al poderoso caballero en diversas canastas, y no monedas, puedes estar seguro que pueden venir tiempos de bonanzas. Tú que puedes apostar al dólar blue, al dólar oficial, a unas acciones por acá y otra por allá, a quita y pon en el plazo fijo (si es que sigue conviniendo), hasta quizás algún depósito en el exterior, a algún alquiler atado a la inflación, y a varias cositas. Tú sí puedes apostar que te irá bien. Siempre te ha ido bien. Nunca te ha ido mal. Pero te puede ir mejor, puedes estar más cómodo con los que piensan como tú, es decir los que les importa un rábano al albañil de la vuelta de tu casa o a la que vende pastafrola en la esquina de las avenidas.
Igual, comparado con otras épocas, han sido muchos los que mejoraron su situación, los que ya han dejado de penar. Pero esa gente no cree, por otra parte, que sea el gobierno el que ha ayudado con su política a su bienestar.

Ha habido y sigue habiendo un vaciamiento del contenido de la política por parte de algunos medios de comunicacion.

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