Friday, September 13, 2013

Sobre el tema “Nostalgias Santiagueñas”, de Los Hermanos Ábalos, interpretada por Manolo Juárez.

Comienza el piano “sorridente”, un piano nostálgico pero con sonrisas alertas. Eso admiro del folclore norteño, que no se remite sólo a la parte oscurita de mi’alma, sino que busca las lucecitas que hay en cada rincón de pobreza. Bienaventurados los pobres: de espíritu.
Manolo Juárez respeta al andar santiagueño. Con su mano va, vuelve, para seguir andando.
Igual, tú notas apenas abierta la cajita musical con este tema, que es sobre recuerdos; no es sobre algo que se ve ahora, ya, sino que es algo que se ha visto, es por eso que se detiene, hay tiempo para detenerse en lo más lindo, con ternura y cadencias.
En un momento cuando la parte grave del piano rodea a la parte cantante y aguda, aparece ese discurrir por el pasado, enmarcado en el ahora que va al ayer. Y después, sí, deja rienda suelta al ritmo de la zamba cuando aparece el bombo y entonces el recuerdo es más delineado, con olor a cuero, a vegetal que suda, y las teclas pegando saltitos de aquí y de allá.
En un momento se siente el rasguido de la guitarra acompañando ese piano que ha intentado ser bombo y pan casero, aromas dulzones en medio de la aridez, lo dulce que sale de lo salado, es que eso es la santiagueñidad, o bien eso es la norteñidad argentina: extraer lo dulce de lo salado.
De pronto, en un momento, Manolo se detiene con su piano, y habla, discurre, dice una palabra aquí, otra más allá para irse callando, callando, despacito y al tranco. Hasta hacer un freno, otra vez, y recordar que recordar por así nomás.
Remitió al presente de lo ido, lo ido está conmigo, pero ido nomás, changuito.



Precursor del grunge

En aquella época, cuando tenía unos 13 o 14 años, incluso menos, cuando tenía 11 o 12 años, yo fui el precursor del grunge y nadie se ent...