Sunday, July 21, 2013

Llegar a Liberia




Acabo de ver un video de “Vice”, en youtube, acerca de los niños soldados, niños caníbales, durante la guerra de Liberia en la década del ‘90. Pero, lo que más me impactó fue ese lugar de la ciudad capital, a orillas del mar: “West point”.
Inimaginable área más pobre que todas las villas miserias del mundo. No hay toilette, ni hay letrinas, la gente defeca en el mar, la costa absolutamente contaminada, parece que pudieras ver a simple vista la vida microbia que carcome: disentería, SIDA.
Y las casuchas tristes, oscuras, horripilantemente sucias, y en la playa rodeada de basura en descomposición, montículos pestilentes, juegan niños al fútbol, otros fuman crack o algo parecido (y más nocivo que el crack). Algunos jóvenes fueron los niños de las guerras civiles de ayer, capitaneados por los “Lords of war”. Estos, los lords, se convirtieron ahora en líderes comunitarios hipócritas, a los que les interesa mantener su territorio.
Cínico, uno de ellos explica, que sus boys practicaban el canibalismo porque estaban drogados, antes, durante la década del 80 o del 90, en pleno fuego, un “lord” explicaba que los chicos creían que comer la carne de sus enemigos (el hígado, el corazón, por ejemplo) les daba fuerzas y los convertía en seres invencibles.
Mucha chatarra, mucho infierno en Liberia, lugar de paso del diamante ilegal obtenido en países igual de infernales como Sierra Leona. ¿Cómo llegué a Liberia? Viendo la película “Diamond Blood”, con Leonardo Di Caprio y Jennifer Connelly, y Djimon Hounsou.
¿Por qué no nos interesa Liberia?
Porque nadie nos contó de ella.
¿Por qué nadie nos contó acerca de ella?
Porque estamos bombardeados por lo que sucede en Estados Unidos o Europa.
¿Por qué nadie nos cuenta acerca de las maras salvadoreñas? ¿O de las masacres actuales de pueblos indígenas de Latinoamérica?
Ah, pero la devastación… También ésta se encuentra en el corazón del imperio. Detroit, ciudad fantasma. Escuché a un clochard mientras fumaba su marihuana cómo vivía allí. Sin trabajo, sin futuro.
El idioma inglés pronunciado a través de los soplidos que da la falta de algún diente de un negro de Detroit.
El idioma inglés, en una garganta agostada de un adolescente de Liberia, de West Point.
Y también el idioma inglés en Sri Lanka, la lágrima India.
En Sri Lanka las mujeres y los muchachos se parecen, en el color de la piel, a la de los catamarqueños, quizás un poco más oscuros en el rebozo.
¿Por qué sabemos tan poco cómo es la vida en Colombo, Sri Lanka?
Los altos edificios, la basura en la calle. Había ciertos lugares que me hacen acordar a Avellaneda (Buenos Aires), o a la Isla Maciel (Buenos Aires), avenidas y puentes que me hacen acordar a Córdoba (Argentina).
“A common man” con Ben Kingsley, una película que se desarrolla en Colombo.


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En aquella época, cuando tenía unos 13 o 14 años, incluso menos, cuando tenía 11 o 12 años, yo fui el precursor del grunge y nadie se ent...