Monday, May 02, 2011

Sueño junto a Baritinia (9)

En ese largo amanecer, Fernando tenía pocas ganas de discutir. Más bien, no veía la hora de lanzarse a un colchón. El coñac lo había excitado unos minutos pero después andaba anadeando de sueño. Y, en efecto, cuando le cedí una cama en una habitación de huéspedes, cayó profundamente a -vaya a saber uno- cuál escalón de inconsciencia.
Yo, cansado pero a la vez inquietado por tan intempestiva y peligrosa visita, atiné a dormir dos o tres horas en mi pieza, junto al tibio cuerpo de la más pequeña de mis consortes, la cándida Baritinia.
Fue poco tiempo de dormir, pero en ese período cupo un sueño con imágenes vívidas. En ese sueño, Baritinia se desdoblaba, y la una era niña que corría por un prado, y la otra era una mujer anciana.
La niña que correteaba, con vestido largo, de pronto se daba vuelta y mostraba no el rostro de Baritinia, sino el mío; yo era esa niña, y que seguía corriendo, pasando por dehesas parecidas a las de mi propiedad hasta mi soportal. Allí, estaba la anciana Baritinia, que se hamacaba en un chinchorro atado entre los postes, y cuando me acerco, veo que ella acurruca a un niño que, también soy yo.
No me extrañó todo ello, es un burdo y hasta poco original juego del inconsciente; lo que me extrañó fue que las imágenes remitiesen a mi infancia, y que me relacionasen con mujeres o que yo me convirtiese en mujer o esté protegido por una vieja delicada.
Es que, curiosamente, tuve ese sueño de placidez absurda cuando, en la vigilia, venía de vivir peligro de muerte, con balacera e insultos y con varios hombres temibles, aún, dentro de mi casa.

0 comentarios: