Tuesday, October 19, 2010

Alguien más que vino

La mujer recién llegó de Tinogasta a Caleta. Dijo: “No me gusta Caleta, parece Medanitos, o Palo Blanco, uno de esos lugares”. Uno de esos lugares que parecen desiertos grises, opacos, oscuros, de hoscas atenciones al público. A eso se refería, Rosa, la tinogasteña.
Es que todo depende de en qué momento pises suelo. Ella pisó suelo a fines de un mes de agosto, cuando había viento y humedad, y olas frías y salobres que bisbiseaban derrotas sobre las piedras.
Resulta que algunos vienen con aires de conquistas al sur y buscan sólo dinero, y otros vienen con aires de resentimiento, porque dejan atrás lo que no pudo haber sido: construir un hogar en el sitio donde jugaron al barro amasado con alegría.

Insultar al viento

Día 3 Suele ser inútil la pregunta de por qué el odio. Pero tiene algo de adicción hacérsela. Empezaré a caminar. Día 4 Caminé, cami...