Sunday, April 09, 2006

Entrada al cilindro derruido

El torreón de adobe es un sitio germen, de igual forma. Está metido en un paraje de extrema humedad, microclima creado por la confluencia de la falda umbría de un cerro con fonolitas volcánicas, una acequia indígena aún en uso, y al final del bosquecillo de terebintos; hacia el sur, empiezan los algarrobos con la compañía de talas y tuscas.
Son las seis y media de la tarde, y llega Sarmiento a ese cilindro ruinoso que tiene un basamento de piedra y argamasa y se erige en adobones antiquísimos al desnudo. Para entrar en él, Sarmiento sube dos escalones húmedos cuyas tablas, alabeadas y húmedas, están empotradas. El piso es de tierra apisonada, la cual se mantiene húmeda todo el año. Por eso, el nido de alacranes que hay afuera y que llega a divisar Sarmiento siempre está. Y ahora están los alacranes avispados por la llegada del otoño o porque el verano se ha prolongado más de la cuenta.
Supuestamente este torreón era propiedad de los Casal Bienquistos. Vaya uno a saber, puesto que no quedó ningún sucesor en Aisunasta que lo reclamara. Algunos Casal o Bienquistos residen en la capital provincial, hay un diputado Casal de la Cruz, por ejemplo. Otros están desperdigados en La Plata, Buenos Aires, Rosario, Copiapó y, se supo recientemente, hay un Bienquistos Riutort, descendiente de aisunasteños que es dentista en Barcelona.

Precursor del grunge

En aquella época, cuando tenía unos 13 o 14 años, incluso menos, cuando tenía 11 o 12 años, yo fui el precursor del grunge y nadie se ent...